
Sé, que la brisa que toca mis cabellos
es la caricia de tu mano...
el sol que entibia mis mejillas
es tu beso tan ansiado.
Sé, que el rocío que moja mis pestañas
son tus lágrimas...
las que tantas veces he secado.
Sé, que el murmullo del silencio
es tu voz, mi bien amado,
y que el aire que respiro
es el último soplo de vida
que me has dejado...
Y sé, también, que desde ese cielo,
tantas veces admirado,
me sonríes diciéndome...
¡Cómo te he amado...!

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